Las personas con síndrome de Asperger tienen, de forma característica, un nivel de inteligencia normal o superior. A pesar de ello presentan déficits cognitivos y un estilo de aprendizaje peculiar que afectan a su acceso al currículo académico (requiriendo enfoques de enseñanza específicos) y a su funcionamiento cotidiano. Entre las dificultades cognitivas que pueden obstaculizar su adaptación podemos destacar:
- Déficit de cognición social. Un rasgo fundamental que el síndrome de Asperger comparte con otros trastornos de espectro autista es un déficit en el desarrollo de la teoría de la mente, manifestado en sus dificultades para comprender y atribuir estados mentales a los demás y a uno mismo, como los deseos, creencias e intenciones. El sujeto con este tipo de trastornos tiene escasa comprensión de sí mismo como persona y poca capacidad para comprender y predecir el comportamiento de los demás. La capacidad para saber lo que otra persona siente, piensa o cree es difícil incluso para los más capaces intelectualmente. Esta dificultad tiene consecuencias sociales obvias. Explica la falta de competencia social, las dificultades en la comunicación y, secundariamente, los problemas con la mediación social del aprendizaje, así como su vulnerabilidad desde un punto de vista social.
- Déficit en habilidades de organización y planificación. Las personas con síndrome de Asperger suelen tener serios problemas con la organización personal. En general, muestran dificultad para formar una representación interna del objetivo final de la tarea a realizar así como para procesar la secuencia de pasos necesarios para resolverla.
Estas dificultades derivan del déficit de función ejecutiva, característico del perfil neuropsicológico de estos sujetos. Las funciones ejecutivas son las responsables de la capacidad humana de organizar eficazmente las conductas orientadas a la consecución de una meta; en este sentido se supone que abarcan conductas de planificación y secuenciales, estrategias de revisión y autocontrol (monitorización) de la actividad, inhibición de respuestas inadecuadas, búsqueda organizada y flexibilidad de pensamiento... Toda conducta de función ejecutiva comparte la habilidad para desprenderse del entorno inmediato y guiarse por modelos mentales o representaciones internas (Ozonoff, 1995).
La disminuida capacidad para la organización y planificación resulta frecuentemente en dificultades que entorpecen la capacidad de aprendizaje y obstaculizan su funcionamiento cotidiano. Se trata, por ejemplo, en dificultades para:
· Saber dónde colocarse en los espacios abiertos y cómo ir de un lugar a otro.
· Saber dónde colocar las respuestas en las hojas de trabajo y cómo organizar los
· dibujos y el texto en una página en blanco.
· Tener previsto el material adecuado para cada tarea.
· Completar las tareas
· Terminar las tareas dentro de un período determinado de tiempo
· Trabajar de forma independiente
- Rigidez mental: Constituye un elemento fundamental en la definición de este trastorno así como del conjunto de los trastornos generalizados del desarrollo. Como se ha indicado ya, la falta de flexibilidad cognitiva se interpreta como consecuencia también de un déficit en función ejecutiva. En las personas con síndrome de Asperger suele manifestarse primariamente a través de preocupaciones absorbentes referidas a temas o intereses circunscritos, sobre los que el individuo puede acumular gran cantidad de información y que se mantienen con gran intensidad y con la exclusión de otras actividades y con gran tendencia a imponer estas preocupaciones a las otras personas.
Por otra parte, se expresa también en su tendencia a perseverar en sus respuestas de resolución de problemas, en lugar de generar nuevas hipótesis, en su dificultad para aprender de los errores. Manifiestan dificultades para contemplar distintas alternativas de solución de un problema y analizar la información desde diferentes puntos de vista. Tienen dificultad para desplazar de forma flexible el foco de su atención. Tienden a adherirse de forma rígida a sus opiniones.
- Déficit en habilidades de comprensión, interpretación y evaluación crítica de la información adquirida. Muchos sujetos con síndrome de Asperger tienen una excelente memoria mecánica que les permite acumular gran cantidad de información.
Sin embargo, parecen presentar una dificultad específica para integrar la información y construir de ese modo representaciones significativas y contextualizadas de alto nivel (lo que se ha denominado débil coherencia central). De esta manera, manifiestan notables deficiencias con respecto a su capacidad para alcanzar el significado y sentido de la información adquirida, para comprenderla y evaluarla críticamente. Esto limita su capacidad de de tomar decisiones, participar en las discusiones de grupo y formar sus propias ideas acerca de temas actuales. Las situaciones en las que deben tomar una decisión pueden constituir una importante fuente de estrés, al implicar un juicio de valores sobre los beneficios e inconvenientes de las diferentes opciones.
- Dificultades en comprensión lectora. Las personas con síndrome de Asperger tienden a adquirir una habilidad apropiada o incluso avanzada para la lectura mecánica o decodificación de palabras. Se muestran capaces de memorizar y recordar detalles nimios acerca del contenido del texto inmediatamente después de haberlo leído y, sin embargo, fracasan a la hora de responder a preguntas abiertas cuyas respuestas no se encuentran de forma explícita en él. Su comprensión del texto es superficial y en ocasiones muy literal. Además de la débil coherencia central (dificultad en relacionar, integrar, inferir información), las deficiencias del sujeto con respecto a su comprensión social pueden afectar su capacidad para comprender los motivos y las intenciones subyacentes a las acciones de los personajes de un texto. Esto podría explicar su preferencia por libros con datos objetivos y su dificultad con los de carácter narrativo.
- Dificultades con el pensamiento abstracto. Las personas con un trastorno de espectro autista y un grado de inteligencia normal razonan de forma concreta, no abstracta.
Tienen dificultad en la comprensión adecuada de las ideas definidas a través de propiedades no observables directamente. Estos sujetos tienden a desarrollar con mayor frecuencia destrezas en el campo técnico que en el abstracto. Su pensamiento es muy literal, adherido a lo concreto.
- Dificultad en la formación de conceptos no verbales. En una proporción alta de sujetos con síndrome de Asperger se observan las deficiencias neuropsicológicas descritas en el trastorno de aprendizaje no verbal o de hemisferio derecho (Klin y Volmar). En este perfil se destaca la discrepancia entre el CI verbal y el de ejecución (CI de ejecución 10 o 15 puntos inferior al CI verbal). Se trata de sujetos con gran fluidez en el lenguaje, que desarrollan una gran memoria mecánica para la información verbal y la lectura a edad temprana y en los que las habilidades para deletrear son muy fuertes. Sus dificultades se presentan en la formación de conceptos y solución de problemas no verbales (organización de la información espacial, percepción de la causalidad espacial, la dirección y la orientación, sentir el paso del tiempo, leer mapas ) así como en las dimensiones de la pragmática y de contenido del lenguaje y en el razonamiento deductivo. El estudiante con este perfil cognitivo tiende a tener dificultades con la asignatura del arte, dibujo técnico y, en general, tareas que requieran integración de la información viso-motora.
- Déficit en la capacidad de generalización. El sujeto con síndrome de Asperger tiene una capacidad intelectual adecuada para aprender estrategias de solución de problemas específicos. El problema está en su habilidad para generalizarlas a situaciones nuevas. El sujeto memoriza unos pasos concretos para resolver un problema pero le cuesta trabajo abstraer los principios que guían el pensamiento de solución de problemas. Al enfrentarse a una situación para la que no ha adquirido una respuesta determinada, se encuentra perdido y puede frustrarse o darse por vencido.
- Problemas de atención. Son muy comunes, si no universales, en los trastornos de espectro autista. Las personas con síndrome de Asperger exhiben a menudo problemas específicos de atención selectiva mostrando una capacidad adecuada para concentrarse en las actividades de su interés. Sus dificultades atencionales parecen deberse a distracciones causadas por estímulos internos y externos y a una dificultad de discernir lo que es relevante. Tienen limitaciones a la hora de elegir en qué deben concentrarse.
- Problemas con la memoria: Las personas con síndrome de Asperger así como con otros TGD suelen tener una buena memoria mecánica. Sin embargo, cuando tienen que repetir una historia, pueden ser incapaces de explicar lo esencial de la narración y sus intentos de memorizar podrían reducirse a una lista de datos en lugar de un conjunto integrado (débil coherencia central). No se trata, por lo tanto, de un problema de déficit general, sino del modo en que los hechos se almacenan y recuerdan: tienen dificultad para estructurar y agrupar adecuadamente la información y así formar unidades significativas. Algunas personas con síndrome de Asperger tienen dificultad en acceder a sus recuerdos. No es que los datos no estén ahí, sino que tiene problemas en su recuperación. A veces parecen necesitar una indicación clara y específica. Algunos tienen dificultad a la hora de responder preguntas abiertas.
- Dificultades grafomotoras. Muchos sujetos con síndrome de Asperger tienen dificultades motoras considerables que hacen que escribir sea difícil. Algunos tienen que concentrarse en la mecánica de la escritura y les cuesta pensar al mismo tiempo sobre lo que están escribiendo. El esfuerzo que supone escribir puede conducirles a cansarse rápidamente empeorando de forma ostensible la calidad de su grafía. Suelen mostrar más dificultades con la escritura cuando están ansiosos.
- Falta de motivación para el aprendizaje cuando se trata de temas lejanos a sus temas de interés. Como se ha indicado, una característica muy típica del síndrome de Asperger es un interés muy intenso en un tema específico (y a menudo muy limitado) sobre el que acumula gran cantidad de información. Sin embargo, puede manifestar muy poca motivación por todo lo demás. Por otra parte, la ausencia de motivos competitivos, así como la indiferencia del niño hacia el refuerzo social, dificultan a menudo la enseñanza de contenidos por los que el sujeto no muestra un interés personal. Las fuentes de motivación social no suelen tener mucho efecto con las personas con síndrome de Asperger: puede que no estén tan interesados en agradar a los demás o que no tiendan a identificarse con los adultos que admiran. Las dificultades en la capacidad de anticipar y en dar sentido a la acción propia puede convertir en ineficaces los incentivos a largo plazo y las consideraciones sobre el futuro.
Hay que destacar la gran diversidad en la forma y en el nivel de gravedad en que se manifiestan estas dificultades en los sujetos con síndrome de Asperger. En todo caso, los déficits cognitivos que se han indicado obstaculizan la adaptación de las personas con un trastorno de espectro autista, incluso la de aquellos que poseen mayor talento.
María Frontera Sancho, Extracto “SÍNDROME DE ASPERGER: ASPECTOS DISCAPACITANTES Y VALORACIÓN”
Difusión recomendada por la Secretaría de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.