Hace unos días fueron dados a conocer los puntajes SIMCE 2008… nada nuevo bajo el sol, uno que otro logro aislado que destacar, lo demás sería buscarle la quinta pata al gato. El colmo de la ignorancia viene fanfarroneante con comentarios despectivos hacia aquellos establecimientos educacionales que nuevamente permanecen bajo la media nacional y digo ignorancia porque lo que voy a decir no es nada nuevo ni desconocido por aquellos que se motivan en informarse un poco del tema. Hablaré sí, desde mi experiencia y conocimiento de la situación en mi comuna, Temuco, porque desconozco los datos exactos de otras regiones, aunque presupongo que no debe ser muy distinto.
La Máquina de la Escuela, Tonucci.
Los Colegios de puntajes altos (en su mayoría particulares pagados que tienen aranceles mensuales sobre los $120.000 por alumno y que no son más de 6 o 7) se engrandecen con el reconocimiento y los padres se felicitan por haber tomado la buena decisión de poner a sus hijos en estos colegios. Los particulares subvencionados compiten a muerte por algún puntaje cercano a los de los colegios particulares pagados. Aquí viene una nueva tremenda diferencia. Existen colegios particulares con financiamiento compartido (aporta el alumno, generalmente cifras que bordean los $50.000 y aporta el estado, poco más de $30.000) y particulares subvencionados sin financiamiento compartido, es decir, se financia sólo con los $30.000 mensuales que le entrega el estado y que son aquellos que atienden a poblaciones de alta vulnerabilidad social y que rara vez sobrepasan la media nacional. Finalmente, los establecimientos municipales, financiados con los mismos ya señalados $30.000. Entre estos últimos tenemos muy dispares resultados, aunque en la generalidad al menos son mejores que los particulares subvencionados sin financiamiento compartido. Sin embargo, en mi ciudad siempre se disparan los resultados de 3 o 4 escuelas municipales… años tras año… ¿saben qué distingue a estas escuelas de las demás? Tienen menor porcentaje de alumnos en situación de vulnerabilidad y, además, seleccionan a sus alumnos, es decir eligen a los cerebritos con los cuales trabajar… luego obtienen buenos simces y la gente los aplaude… el sobrante, me refiero a aquellos alumnos que por situación económica sólo podían elegir entre lo gratuito, particular o municipal y, de entre estos, me refiero a aquellos que no dieron la altura en las pruebas de selección de las escuelas municipales consideradas buenas, son acogidos por aquellas “peores” escuelas de nuestra ciudad.
Hablando de esto con una docente sobre su postura como apoderado de una escuela municipal, ella me dice “ojalá que el próximo año la selección en este colegio sea bien exigente, sino se nos va a llenar quizás de qué y la escuela se echará a perder. Yo metí a mis hijos aquí por que es una buena escuela y además es gratis, pero si se mete cualquiera y esto se va abajo, los saco” Entonces yo defiendo mi postura de la que he comenzado hablando en este artículo, y agrego que me parece injusto que las escuelas seleccionen a los niños, dividiéndolos en categorías, luego de seleccionados los mejores es bien fácil trabajar, pero qué ocurre con aquellos que son más lentos en aprender o que tienen padres analfabetos que no pueden apoyarlos o aquellos que tienen alguna discapacidad o un pequeño problema de aprendizaje? “Ah, es que ese no es mi problema, a mis hijos no les cuesta aprender y siempre han pasado los procesos de selección”, me dice ella… ¿Qué les pasa a los chilenos, por Dios!!!! Me faltan frases para describir el nivel de egoísmo que observo en la cotidianeidad de mi trabajo como profesora y como madre. Es demasiada la gente que piensa que niño que no sirve a los propósitos preestablecidos es niño que hay que sacar del sistema y hablo de profesores, directores de colegios, madres y padres de distintos lugares y profesiones. Luego todo el mundo es solidario cuando se inicia la teletón. Claro es más fácil dar $10.000 que aceptar que un niño con problemas de aprendizaje le robe 10 minutos de maestra al nuestro, en su carrera hacia el conocimiento.
Sin embargo, hay colegios que se llenan de estos niños problema y aún abren las puertas cuando aparece uno más expulsado en 2° básico por que un déficit atencional influye en su conducta y la profesora no sabe qué hacer más que pedir que le cancelen la matrícula. Y son estos mismos colegios los que trabajan con miserables $30.000 mensuales por alumno, los mismos que además son etiquetados como los malos colegios.
¿Vale la pena tener a nuestros niños en escuelas que enseñan a discriminar de esa manera? ¿Qué ocurrirá cuando por alguna de las vueltas de la vida sea alguno de nuestros hijos el discriminado?